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Ahora en los hoteles muerdo otra ropa interior


Demasiada poca ropa a los pies del colchón y exceso de reproches sobre la cama. Ya no duermes en su pecho, ni juegas a quererle un poco más. Ya nadie te ama con palabras, ni te las escribe en la piel con las manos. Ahora has perdido la ilusión y echas de menos no llorar, y en la almohada no hay trincheras, ni orgasmos, ni sonrisas, ni un poco de magia directa del corazón para otro corazón enamorado. Cómo has sido tan idiota, cómo te has dejado engañar... Cómo no supiste regresar cuando se hacía tarde. Cómo preferiste sus lunares. Cómo no pediste una canción que llevara bordado tu recuerdo. Perdiste tu luz y volaste directa al centro del huracán. Y el miedo te engulló y sus celos echaron por tierra tus sueños y te ralló el corazón y te quemó el amor a base de cenizas que escupían sus cigarros después de cada polvo que no terminaba en reconciliación. Ya no le pidas más, no va a darte ni siquiera lo que tiene. Su "a cien por cien por ti" terminaba cuando cruzaba la puerta de vuestra casa alquilada con tu risa y su mal humor. Y cuando tengas la necesitas de correr, corre, y no te acuerdes más de él. Y no miras más atrás. Y no dudes que alguien romperá tus medias al compás de tu respiración. Y en cualquier rincón, te oirán reír y alguien te dirá que no hay nada más bonito en todo Madrid. Te harán canción y banda sonora de una vida que muchos querrían compartir contigo aunque ahora todo lo veas gris como sus ojos. Atrévete a reír a carcajadas en plena Gran Vía. Enamórate cada día y no te compliques mucho más. El amor nunca te atará. Así que baila y ríe, y folla, y respira hondo, y lúcete y besa. Y brilla. Y monta guerras de paz en la cama de quien sepa cuidar de ti y mojarte los labios de sonrisas.
No te dejes más dejar de ser tú.
No te quieras menos. Que sean los demás quienes te quieran más.
Tu locura cura hastta el corazón más astillado por besos que nunca debió probar. Que no te miedo curar, que no te asuste que te curen...
VECA

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