Ir al contenido principal

MARIPOSAS NECRÓFAGAS

Te echo de menos,
supongo que se me acabaron los poemas en los que
tú eras el malo
con el último llama(me).
Así que ahora solo puedo contar las lágrimas
que nos ahorramos
cuando nos dimos de golpes en el ring
en el que convertimos los sentimientos.
Sé que tú no me echas de menos,
al menos por las mañanas…
por las noches sueles acompañarte
los rastrojos del alma con pieles ajenas
calentándote las manos
con bocas de lobo que odias que se vistan de rojo
porque,
a las buenas y a las malas,
acaban recordándote a mí.
No sé como llamar a este árido desierto de sin sabores
cuando tú eras el único oasis de luces
entre tanta maltrecha oscuridad.
Supongo que no eras más que un espejismo,
un fortín regado de verdes y amapolas
con enredaderas
que enredaron sus afilados colmillos en torno a tu candado
para que yo no pudiera ver que, en realidad,
eras una maldita cárcel de murciélagos
hambrientos de mariposas.

Caí en la tentación porque quise.
Y quise la tentación porque caí.

Te echo de menos, ahora que mis mariposas
se han convertido en necrófagos
con alas de hueso.
Ahora que no hay mal que por ningún bien venga.
Ahora que todos los males duran más de cien años.
Voy a cazar mariposas con las mías,
a ver si así recupero algún vestigio de mí misma
antes de conocerme.
Espero que mis necrófagas no se enamoren de tus murciélagos.
O voy a acabar a tiros con las estrellas para que fuguen
y pueda volverte a pedir como deseo.

VECA 

Comentarios

Entradas populares de este blog

AVIONES DE PAPEL

Dijimos siempre, sin saber que hasta ciertas palabras caducan en los labios equivocados. Sin entender que la luz no siempre ilumina toda la oscuridad, y que todo, no se reducía a nosotros, aunque lo pareciera. Dijimos siempre, y te juro, que no dejé de creer en él ni un mísero segundo, incluso cuando recogíamos nuestros recuerdos en cajas y seguíamos hacia delante sin mirarnos atrás. Dijimos siempre. Y fue bonito mirar unos ojos que encendían una ciudad entera. Una sonrisa en la que ser feliz. Yo nunca supe encender farolas con un parpadeo pero tú hiciste que me enamorara de unas alas, de tu cazadora de cuero, hasta del humo de tu cigarro. Fue bonito mientras duró nuestro para siempre. Ahora te echo de menos y cierro los ojos y reflejó tu luz. Y siguen aleteando mariposas a mi alrededor con tu nombre. Y sigo jugando con mis alas. Y sigo prometiéndote un para siempre. Aunque ya no podamos estar juntos. Siempre serás tú. Y eso es suficiente. Aunque la vida nos haya hecho corre...

Nacimos para ser reales no perfectos

Y al final llegas a la conclusión de que la vida no es el cuento de hadas que te hacen creer cuando eres un niño. Que las películas Disney son solo eso, películas. Que los príncipes azules escasean. Que crecer es difícil. Y que solo se madura a base de golpes contra muros de hormigón. La vida en resumidas cuentas es caer y tener el suficiente valor como para levantarte despues. Tantas veces como haga falta. La vida es quedarse en la cama hasta tarde los sábados y joderte cada lunes deseando que la semana pase rápido. La vida es sacar sonrisas a los demás pero sin olvidar la tuya nunca. Creer en ti mismo, porque nadie lo hará por ti. Correr, gritar o llorar. Cuándo, dónde y cómo te de la gana. A quien le guste bien y a quien no, la verdad es que no me importa. La vida es enamorarse y desenamorarse. Es querer ser mayor cuando eres un crío y querer ser un crío cuando eres mayor. La vida es despertar muerto de sueño por las mañanas y acostarse pronto por las noches para no dormirte al dí...

Colección de imposibles

A veces nos olvidamos de soñar. Ahora que todo en la vida cuesta dinero, olvidamos que nuestros sueños son lo único que nos pertenece a nosotros solos. Y que somos nosotros, como únicos propietarios quienes podemos compartirlos con cualquiera. Olvidarse de soñar es como apagar el Sol. Es una fomra muy miserable de autodestruirse. Soñar significa que aún estás vivo, que aún no han podido contigo, que te lo han quitado todo, menos las ganas de seguir jugando. Hasta los peones tienen posibilidad de convertirse en reyes y quién te dice a ti que ella no puede ser tu reina. Si se deja de soñar, se deja de luchar. Nadie puede luchar por otra persona eternamente sin recibir algo a cambio. Nadie puede soñar por ti y mucho menos hacer tus sueños realidad. Una partida de ajedrez no se termina cuando se coloca al rey entre la espada y la pared, ni cuando se le deja solo, ni mucho menos cuando pierde a su reina; termina cuando se rinde, cuando prefiere morir a seguir defendiéndose. Si inve...