Es adicta a los siempres que duran un rato pues son los únicos que ella promete y cumple. No le gusta poner la otra mejilla y normalmente piensa mucho antes de actuar. Le gusta estar sola porque confía tan poco en la gente que no se fía ni de su propia sombra. No es insegura, pero eso no quita que las dudas le surquen la cabeza y el corazón oscureciendo sus sentimientos. No es mala persona simplemente nunca ha sido buena. Le gusta todo pero nunca se queda con nada. No hace daño por placer simplemente es que ella no le tiene apego a las cosas. Puede reinventarse porque no se considera atada a nada y ese es el para siempre más certero en su vida: es libre, por eso está sola. Pero no se lamenta por ello, pues fue elección y no huida. Prefirio la libertad a las ataduras. Por eso el mundo la duele y la cura a partes iguales. Por eso nadie ha conseguido entenderla nunca.
Ella es de esas que se ríe por tonterias pero nunca pilla un chiste fácil. De las que se ilusiona por cualquiera y no se enamora de ninguno. De esas que prefiere ir descalza por casa, despertarse tarde y desayunar metida en la cama. Es más de abrazos en enero que de besos por San Valentín. La verdad es que nunca le han gustado las fiestas destacadas en el calendario. Es más de regalar y sorprender a que la regalen decepciones. Es de coleccionar derrotas por doquier pero también cuenta con alguna que otra victoria. Es de saltar precipicios antes de estar a tres metros sobre el cielo, porque siempre ha preferido al macarra de turno que al príncipe azul. De Disney solo se llevo ese "hasta el infinito y más allá" y a Peter Pan. Nunca ha querido crecer y ahí sigue, como una cría, saltando y gritando por la calle. Con los labios rojos y los ojos a juego. Siendo feliz como ella sola sabe. Con su gente no necesariamente de toda la vida. Solo con los que han sobrevivido con los año...

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