Es adicta a los siempres que duran un rato pues son los únicos que ella promete y cumple. No le gusta poner la otra mejilla y normalmente piensa mucho antes de actuar. Le gusta estar sola porque confía tan poco en la gente que no se fía ni de su propia sombra. No es insegura, pero eso no quita que las dudas le surquen la cabeza y el corazón oscureciendo sus sentimientos. No es mala persona simplemente nunca ha sido buena. Le gusta todo pero nunca se queda con nada. No hace daño por placer simplemente es que ella no le tiene apego a las cosas. Puede reinventarse porque no se considera atada a nada y ese es el para siempre más certero en su vida: es libre, por eso está sola. Pero no se lamenta por ello, pues fue elección y no huida. Prefirio la libertad a las ataduras. Por eso el mundo la duele y la cura a partes iguales. Por eso nadie ha conseguido entenderla nunca.
Dijimos siempre, sin saber que hasta ciertas palabras caducan en los labios equivocados. Sin entender que la luz no siempre ilumina toda la oscuridad, y que todo, no se reducía a nosotros, aunque lo pareciera. Dijimos siempre, y te juro, que no dejé de creer en él ni un mísero segundo, incluso cuando recogíamos nuestros recuerdos en cajas y seguíamos hacia delante sin mirarnos atrás. Dijimos siempre. Y fue bonito mirar unos ojos que encendían una ciudad entera. Una sonrisa en la que ser feliz. Yo nunca supe encender farolas con un parpadeo pero tú hiciste que me enamorara de unas alas, de tu cazadora de cuero, hasta del humo de tu cigarro. Fue bonito mientras duró nuestro para siempre. Ahora te echo de menos y cierro los ojos y reflejó tu luz. Y siguen aleteando mariposas a mi alrededor con tu nombre. Y sigo jugando con mis alas. Y sigo prometiéndote un para siempre. Aunque ya no podamos estar juntos. Siempre serás tú. Y eso es suficiente. Aunque la vida nos haya hecho corre...

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