La vida es breve. El tiempo olvida por nosotros. El dolor enseña. Los fallos no serán nunca aciertos pero siempre estarán ahí. Un para siempre dura un rato. Todo tiene solución aunque no lo parezca a simple vista. El cielo está demasiado lejos, pero las estrellas son inalcanzables. Los límites están para superarlos. Las metas para romperlas. Las salidas de emergencia para cuando la puerta está atascada. La luz para cuando hay demasiada oscuridad. El alcohol para ahogar las penas. El deseo para consumirlo. El vicio para tenerlo. El dinero para gastarlo. El amor de tu vida para perderlo. Las caricias para regalarlas. Los besos para alquilarlos. Las puestas de sol para disfrutarse. El frío para dar calor. El calor para buscar más calor. La cama para dormir. El amor para hacerlo. Las farolas para apagarlas. Las cenizas para encenderlas. Las medias para romperlas. Los labios para morderlos. La música para soñar. La gloria y el fracaso es relativo. Así que no pienses, solo actúa. Impulsos. No dejes que nadie te marque las pautas de tu vida. Lanza los estereotipos baratos que esta sociedad a queridos estableceer como perfectos, porque lo que es perfecto para unos no es perfecto para otros. Todo se basa por el prisma con el que observes tu vida. No dejes que nadie diga que no puedes conseguir algo. Tira tu lista infinita de complejos que solo ves tú. Y empieza a valorar quién y cómo eres. Las derrotas mídelas en intentos. Las victorias con una copa de champán. Brinda con sonrisas. Y empieza a descubrir que puedes comerte el mundo.
Ella es de esas que se ríe por tonterias pero nunca pilla un chiste fácil. De las que se ilusiona por cualquiera y no se enamora de ninguno. De esas que prefiere ir descalza por casa, despertarse tarde y desayunar metida en la cama. Es más de abrazos en enero que de besos por San Valentín. La verdad es que nunca le han gustado las fiestas destacadas en el calendario. Es más de regalar y sorprender a que la regalen decepciones. Es de coleccionar derrotas por doquier pero también cuenta con alguna que otra victoria. Es de saltar precipicios antes de estar a tres metros sobre el cielo, porque siempre ha preferido al macarra de turno que al príncipe azul. De Disney solo se llevo ese "hasta el infinito y más allá" y a Peter Pan. Nunca ha querido crecer y ahí sigue, como una cría, saltando y gritando por la calle. Con los labios rojos y los ojos a juego. Siendo feliz como ella sola sabe. Con su gente no necesariamente de toda la vida. Solo con los que han sobrevivido con los año...

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